
¿Por qué su baño necesita algo más que simplemente un calentador?
La mayoría de las personas piensan que las lámparas de calentamiento para baños sirven únicamente para evitar el frío mientras nos vestimos. Pero en realidad hay mucho más en juego. En realidad, no estamos tratando de calentar el aire, sino de luchar contra la humedad. He aquí el secreto: utilizamos tecnología de infrarrojos. En lugar de simplemente generar aire caliente, los infrarrojos actúan sobre las superficies donde se forma el moho.
Cómo funciona realmente
Piense en cómo se siente el sol en su piel en un día frío. El aire sigue estando frío, pero usted siente un calor intenso. Eso es exactamente lo que ocurre aquí. Estas lámparas emiten ondas que atraviesan el aire y afectan a los espejos, azulejos y juntas de los mismos. Esta energía hace que las moléculas de agua en esas superficies vibren, lo que convierte esa molesta condensación en vapor. Cuando las paredes y los espejos permanecen calientes y secos, el moho no puede prosperar. Es una forma sencilla de mantener la habitación seca, sin necesidad de usar un deshumidificador potente.
Los detalles técnicos
Utilizamos tubos de cuarzo rellenos de halógeno para esto. ¿Por qué? Porque el cuarzo puede soportar encendidos y apagados rápidos sin romperse. Además, el ciclo de halógeno evita que el filamento se queme demasiado rápido, así que no es necesario reemplazar las bombillas cada pocos meses. Pero hay que tener cuidado con la potencia de la lámpara. Si coloca una lámpara muy potente en un baño pequeño, solo está desperdiciando electricidad. Peor aún, podría sobrecalentar el dispositivo. Se trata de encontrar un equilibrio. Generalmente recomiendo combinar estas lámparas con un temporizador o un sensor de humedad. De este modo, solo funcionan cuando realmente son necesarias.
Una forma más saludable de respirar
Lo mejor es que no es necesario demoler las paredes ni instalar un sistema de calefacción y ventilación complejo para solucionar el problema de la humedad en el baño. Al instalar estas lámparas, basta con dirigir su calor hacia los “puntos fríos”: esos rincones o paredes que siempre están húmedos. Así se elimina la humedad desde su origen. Obtendrá una habitación seca y fresca, y además reducirá significativamente las posibilidades de aparición de moho, todo eso sin el ruido de un ventilador gigante que funcione las 24 horas del día.